"Ya no lo imagines"

“Sin embargo, como está escrito: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.» (1ª a los Corintios 2:9)

En el año 2003, a 31 años de habernos constituido como Iglesia, Dios nos dio un proyecto que así llamamos, “El Proyecto Imagina”. En aquella ocasión orábamos fervientemente por un lugar donde pudiéramos desarrollar el Ministerio que Dios nos ha estado dando. Muchos en ese tiempo veían muy difícil el hecho de que pudiéramos hacernos de un lugar donde se hiciera realidad el proyecto “Imagina”. En este tiempo se vieron por lo menos 40 predios diferentes buscando en cada uno de ellos la voluntad perfecta de Dios. Como testimonio de la grandeza y misericordia de Dios, él nos llevó a un hermoso lugar, donde curiosamente estuvimos parados 6 años atrás. Orando día con día, y viendo las posibilidades de crecimiento y sobre todo de influencia en la zona, para la Gloria de Dios, este LUNES 28 DE JULIO DEL 2008, finalmente pudimos firmar los papeles que nos dan la posesión de la tierra que tanto habíamos soñado.

Se trata de un predio de 21,000 metros cuadrados. La zona donde se ubica la tierra es la Zona Esmeralda, lugar de mucho crecimiento y de influencia en el Estado de México. El lugar ofrece enormes posibilidades de desarrollo de todo el proyecto que tenemos como Iglesia.

 

No me cabe la menor duda que a cada creyente le toca una vez, por lo menos, a lo largo de su vida cristiana, ser partícipe de un proyecto de gran envergadura para beneficio del Reino de Dios aquí en la Tierra, y al parecer, Dios nos está dando este enorme privilegio en este tiempo. Privilegio que está lleno de desafíos, de sueños, de cimas, que con la ayuda de Dios libraremos, ya que su promesa es que siempre nos lleva de triunfo en triunfo.
Me gozo de saber que estamos a punto de salir a nuestra Tierra Prometida. Pensar en lo que Dios va hacer en este lugar, simplemente debe llenarnos de gozo y santa expectación. Es tiempo de redoblar nuestros esfuerzos, de orar, de participar activamente en todo este magno proyecto, ya que finalmente lo hacemos para la gloria de Dios.
Pronto tendremos la oportunidad de contar con un Proyecto Maestro, en el que se vean suplidas las necesidades más apremiantes de nuestra amada Iglesia. Por otro lado, estamos planeando un culto en nuestro nuevo terreno, pero en breve sabremos más detalles sobre él.
Por lo pronto, elevemos una oración de gratitud a nuestro Buen Padre Celestial, Gran cumplidor de promesas, ya que ha puesto en nuestras manos, un bien material, el cuál debemos administrar con sabiduría y santidad.
Bien podemos decir como el salmista: “No a nosotros oh Señor, no a nosotros, sino a tu Nombre da gloria.”

En el inalterable amor de Cristo Jesús,
Pastor Luis Gabriel César Isunza